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Pablo Concha sj, del Centro de Ética, enfrenta el debate de la píldora del día después:
“El fallo sin discusión no es razonable”

El fallo del Tribunal Constitucional sobre la entrega de la píldora del día después en consultorios, generó una verdadera polémica en el país. Sin embargo, más allá de los valores personales, la crítica que hace Pablo Concha SJ, miembro del Centro de Ética de la Universidad y Doctor en Teología Moral, se centra el la falta de una discusión importante que debería ir antes ,y que se relaciona con la educación sexual, la comunicación con los padres y el tipo de sociedad que queremos tener.

Por Macarena de Cea

La existencia de una duda razonable sobre si la píldora del día después es o no abortiva fue el motivo por el que el Tribunal Constitucional prohibió su entrega gratuita en los consultorios del país.

Donde no hay cuestionamientos es en el debate público que este fallo generó. Se dijo que no existe consenso científico sobre las repercusiones que la píldora tiene en los distintos procesos del embarazo. Menos consenso hay en la sociedad chilena, que se divide entre el tema de la propia píldora, los derechos de la mujer, los del que está por nacer e incluso el de igualdad, pues por omisión el fallo no prohíbe que la píldora se venda, lo que deja el medicamento a la disposición de quien pueda comprarlo.

Conversamos con el investigador y teólogo Pablo Concha sj, del Centro de Ética de la UAH, quien piensa que la discusión se ha llevado a lo más básico y se ha omitido el tema central: “Los valores con los que queremos formar la sociedad chilena”.

¿Le parece razonable prohibir la entrega de la píldora?
Sin discusión absolutamente no es razonable. No hemos discutido nada y en este tema hay valores de fondo que no se han tocado y nos hemos limitado a sacar política del asunto, a sacar votos y crear slogan. Además, pienso que no es de adultos prohibir las cosas porque sí. Las cosas tienen que hacerse bien, pensadas y justificadas, buscar que eduquen efectivamente por alguna buena razón, eso es un principio básico: hacer las cosas por el bien de la gente y para eso hay que conversar, porque como se está haciendo, a la mala, no sirve para nada.

¿Qué hay que discutir?
Qué tipo de embarazo es el que queremos tener en Chile, qué tipo de familia, cuántos hijos son razonables para un Chile como el de hoy. Pero no, los chilenos están en silencio, no han discutido nada y lo hacen después del fallo, bajo presión.

Pero se ha hablado mucho del tema...
Sí, pero al estallar lo de la píldora lo que se hace es evitar el tema de fondo, eso es lo que me molesta, porque si empezamos de atrás, obviamente que vamos a llegar al dilema, al blanco o negro que además es un dilema que hemos inventado al quedarnos callados viente años frente a este asunto.

¿Y cuál es este tema, que sea abortiva, por ejemplo?
No, esa no es una discusión ética sino científica. El hecho es que las niñas incurran a buscar la píldora y que nadie las acompañe. Es que estamos enfrentando el tema respondiendo a estimulo-respuesta, como monitos, pero el por qué se hace, que es la pregunta humana, nadie la responde y me parece intolerable. El otro año vendrá otra consecuencia de la píldora y otra vez vamos a discutir, porque la píldora es la que manda aquí, la que nos hace las preguntas y nosotros respondemos como monos, enfrentamos un espejo y no se profundiza hacia abajo.

¿Está usted de acuerdo con que se entregue la píldora?
Sin conversar no es bueno para el país. Yo estoy de acuerdo con las cosas que sean positivas, que produzcan un Chile mejor y gente más feliz. Que se entregue así no más, sin preguntarnos por qué lo estamos haciendo, o para qué estamos entregando la píldora, es absurdo; no se ataca el problema real que es qué hacer para evitar el embarazo adolescente, por ejemplo.

¿Cómo se debería enfrentar este tema entonces?
Que se hable de amor y de sexualidad, pero en serio. Los adultos tienen que ponerse los pantalones y asumir su responsabilidad de ser papás: que cuenten cómo es la sexualidad, que eduquen. Tienen que ser los primeros consejeros, consultores y acompañantes del proceso. Deben ser ellos los que se interpongan entre la farmacia y los niños. Hay mucho silencio frente a estos temas y no pueden guardar silencio, tienen la obligación de hablar.

¿Y esta educación implicaría el uso de métodos anticonceptivos?
Prefiero educar la voluntad de las personas y la responsabilidad antes que los anticonceptivos, estos debieran ser la última opción. Yo prefiero educar la concepción. ¿Quiero ser madre o no?, por ejemplo. Además creo que es una cosa sumamente extra temporánea concentrar el tema anticonceptivo en las mujeres, como se está haciendo. Este es un tema de hombres y mujeres, afecta a ambos, de manera distinta, claro, pero ambos deben hacerse cargo, si no, estamos muy mal. La maternidad es una cosa familiar.

Pero hoy es una realidad que hay mujeres que quedan solas y que no se sienten capaces de tener un hijo en esas condiciones.
Perfecto, que no lo tenga. Es una posición legítima y respetable, pero no por eso vamos a hacer ley el uso de estos anticonceptivos para todo el mundo. Que no nos obligue a todos a que la píldora sea una solución masiva.

Pero hay un grupo importante de chilenos que desde sus valores apoyan la entrega de la píldora, entonces ¿por qué imponer una posición por sobre otra?
Sus argumentos pueden ser razonables, pero como país no hemos siquiera discutido si queremos o no queremos aborto, no hemos discutido ni un tema valórico de fondo. Insistamos en qué país queremos y según eso veamos si píldora sí o no, pero no empecemos por las patas porque no vamos a llegar a ninguna parte buena. Yo no me niego a la píldora, me niego a que la entreguemos sin discutir, sin hacerlo bien.

¿Y mientras no se discuta, qué se hace con la píldora?
Mientras no se haya conversado se suspende, porque empezamos mal y no tenemos buen camino así.

Entonces, ¿cómo nos encargamos del control de la natalidad, cómo se enfrenta un embarazo no deseado que hoy es una realidad de nuestra sociedad?
La maternidad no es un control, es una decisión que cambia completamente la vida, y cambia hasta el cuerpo cuando una mujer es madre. Esto es porque la maternidad tiene que ver con cosas existencialmente más profundas que las que que pueda decir el farmacéutico. Otro concepto que está errado es el definir que son las madres las que tienen el derecho sobre la maternidad. La maternidad es un ejercicio de la humanidad para que la humanidad continúe, pero no es de la mujer el derecho.

Pero son ellas las que lo ejercen y la que cambia toda su vida y entorno por hacerlo.
Y tiene la suerte de hacerlo.

Sí, pero también la responsabilidad...
Estoy de acuerdo. Pero si lo circunscribimos a la mujer, es paleolítico. Esta es una cuestión mucho más colectiva, que pertenece a la sociedad. Y cuando se habla de este derecho debería tratarse dentro de los humanos, no únicamente de las mujeres. El que sea un derecho humano parte por exigir responsabilidades de la sociedad completa, no de la mujer solamente. Si el hombre no se involucra, esto no va a resultar. Si involucramos a la sociedad completa en el mundo de la maternidad tendríamos respuestas contemporáneas a problemas humanos contemporáneos, de lo contrario será cada vez más abordado como un tema chico, cada vez más reducido a algunos individuos y así será más una bandera de lucha individual que algo universal.



UAH noticias

Comité editorial: Andrea Eluchans, Andrés Castro, Cecilia Langdon, Alfredo Sepúlveda, Francisca Gallardo, Verónica Lagos y Francisca Lira. Edición: Francisca Lira. Periodista: Macarena de Cea. Diseño y concepto interactivo: Jorge Hernández C. Contacto:
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